Cafeterías y comida rápida

Avisa que el pedido está listo sin gritar el número

En hora pico el mostrador se tapa de gente esperando y nadie puede ordenar. Con Re-Call el cliente se sienta, sale o se hace a un lado, y recibe un WhatsApp cuando su pedido sale.

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El cuello de botella no es la cocina: es el metro cuadrado frente a la caja

Doce y veinte del día. La cafetería está llena, hay siete personas esperando su pedido paradas justo donde termina la caja, y detrás de ellas hay tres más que quieren ordenar pero no saben si esa es la fila o no. Se quedan un rato mirando, no entienden dónde ponerse, y se van.

Esa es la venta que se pierde y que no aparece en ningún reporte: el cliente que sí quería comprar pero no logró llegar al mostrador. No fue por precio ni por producto. Fue porque el espacio físico estaba ocupado por gente que ya había pagado.

Y el número gritado no se oye

Entre la música, la máquina de espresso purgando, el molino, el microondas y treinta personas conversando, gritar “¡ochenta y cuatro!” funciona a un metro y medio de distancia. El que está sentado al fondo con audífonos no se entera. El resultado lo conoce cualquiera que haya trabajado una barra: el pedido queda ahí, se enfría, y a los cinco minutos toca decidir si se vuelve a hacer o se entrega tibio. Las dos opciones cuestan.

Las papas pierden el crocante en tres minutos. El capuchino pierde la espuma. La arepa deja de estar caliente. No es un detalle estético: es la diferencia entre un cliente que vuelve y uno que no dice nada pero no regresa.

Qué cambia con el aviso por WhatsApp

Cuando tomas la orden, además del nombre para el vaso, anotas el celular. El cliente ya no necesita quedarse haciendo guardia: se sienta, sale a fumar, va al cajero, entra a la tienda de al lado. Cuando el pedido sale, presionas Notificar y el teléfono le vibra en el bolsillo.

Del lado del local pasan tres cosas al mismo tiempo: el mostrador queda despejado para vender, quien atiende deja de repetir números a gritos, y el pedido se entrega en el punto en que salió de la barra.

En la hora pico

Lo que se descongestiona

El mostrador vuelve a ser un punto de venta

Si los que ya pagaron no tienen que quedarse ahí parados, la fila que se ve desde la puerta es la fila real de gente ordenando, no una masa confusa. El que entra sabe dónde ponerse.

El pedido llega caliente

El cliente se entera en el segundo en que sale de la barra, no cuando alguien logra gritar por encima del ruido. Menos comida recalentada y menos café rehecho.

Quien atiende deja de hacer de altavoz

Un solo clic reemplaza las tres o cuatro veces que hay que repetir el número. Menos interrupciones para el que está cobrando en la caja.

Sabes cuánto te demoras de verdad

Queda el registro de a qué hora entró y a qué hora salió cada pedido. Puedes comparar el desayuno con el almuerzo en vez de calcular a ojo.

Preguntas cómo estuvo, sin incomodar

Después de la entrega puedes enviar una encuesta corta de satisfacción. Es más fácil que preguntarle en la cara a alguien que tiene la boca llena.

Recibes reservas en línea

Si tu local también toma mesas o pedidos con anticipación, las reservas entran por el mismo lado y no por cinco chats distintos.

Cómo funciona

Tres pasos, sin cambiar tu operación

1

Anota el celular con la orden

En el mismo momento en que preguntas el nombre para el vaso, escribes el número. Un dato más, una sola vez.

2

El cliente se aparta del mostrador

Se sienta, sale a la calle, va al cajero automático o entra a la tienda vecina. El aviso viaja por la red móvil, no por radiofrecuencia.

3

Presionas Notificar cuando sale el pedido

El WhatsApp o el SMS sale al instante y el cliente vuelve a recoger. El mostrador nunca se llenó.

Sin fichas, sin pagers, sin aparatos que reponer

La alternativa clásica en comida rápida es el localizador vibratorio: esas fichas negras que se entregan con el recibo. Funcionan, pero traen su propio trabajo. Hay que cargarlas todas las noches, limpiarlas entre cliente y cliente, y reponer las que se van a la basura con la bandeja o simplemente desaparecen. Un kit en Colombia cuesta entre $600.000 y $780.000, y su alcance típico ronda los 100 metros: el cliente no puede irse a dar una vuelta de verdad.

Re-Call corre en el navegador del celular, la tablet o el computador que ya está en la caja. No hay instalación, no hay transmisor y no hay inventario de aparatos. El cliente tampoco descarga nada: recibe un mensaje normal en el número que dejó.

Puedes empezar con el plan gratuito de 50 mensajes al mes, usarlo en tus horas pico y ver si el mostrador respira antes de pagar cualquier cosa.

Preguntas frecuentes

¿Cómo aviso que el pedido está listo sin gritar el número? +

Al tomar la orden anotas el celular del cliente junto al pedido. Cuando el pedido sale de la barra o de la freidora, presionas Notificar y le llega un WhatsApp o un SMS. El cliente puede estar sentado, afuera o en el local de al lado: igual se entera.

¿No se demora más pedir el número que gritar el turno? +

Se escribe una sola vez, en el mismo momento en que ya estás preguntando el nombre para el vaso. Gritar el turno se repite tres o cuatro veces por pedido cuando el cliente no oye, y cada repetición interrumpe a quien está atendiendo la caja.

¿Sirve si mi local es muy ruidoso? +

Ese es justamente el caso donde más sirve. Con la música, la licuadora, el molino de café y la conversación de las mesas, el número gritado no se oye a tres metros. El celular vibra en el bolsillo sin competir con el ruido del local.

¿Necesito instalar equipos o comprar localizadores? +

No. Re-Call funciona desde el navegador del celular, tablet o computador que ya tienes en la caja. No hay kit que comprar, ni aparatos que cargar cada noche, ni fichas que se pierdan en la caneca junto con la bandeja.

¿Puedo saber cuánto se demora cada pedido? +

Sí. Como queda registrada la hora en que entró el pedido y la hora en que se avisó que estaba listo, puedes revisar los tiempos de tu hora pico y comparar el turno de la mañana con el del almuerzo.

Despeja el mostrador este almuerzo

Crea tu cuenta, úsalo en la próxima hora pico y mira cuánta gente logra llegar a la caja cuando nadie está haciendo guardia frente a ella.

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